
jueves, 15 de febrero de 2007
: : langostas : : HANK : :

lunes, 12 de febrero de 2007
el cuento quitamiedos
Si es que cruje la madera del suelo,
sólo puede ser
su queja ante tanto pisoteo.
Y se arropa con alfombras tupidas.
A veces está
tan sola que se asocia con termitas.
No tengas miedo
y escucha bien atento.
Es mi cuento aquel remedio quitamiedos.
El que habla de las buenas musarañas,
de los ruidos en desvanes polvorientos.
Es la oscuridad una gran artista.
Suele moldear
siluetas que te engañan a la vista.
Logra realizar figuras humanas.
Y su material
percheros con abrigos y bufandas.
Si oyes un
golpe seco es el viento que
le gusta meterse en los ojos de
los que los llevan abiertos
y desnuda de una ráfaga las piernas bajos faldas y
se hace el sueco mientras silva, azotando los tendales va
y se lleva las camisas con un par de pantalones
que se pone en ocasiones especiales.
- Pauline en la playa -
termitas y otras cosas
domingo, 11 de febrero de 2007
: : carta de andrade : : (segunda parte)
Lamento mucho la muerte, es algo que siempre he hecho. No necesariamnte podria decir que me preocupa ni que plantea un lugar central en mi existencia (podria ser un lugar final quizás) pero definitivamente la lamento. Quita a los hombres un sinnúmero de posibilidades y no entrega nada a cambio, vana justicia que a lo largo de los últimos siglos no ha sido equilibrada por ninguna de las racionalidades de moda. Con dios era otra cosa, puedo imaginar. Pero nuestro fanático ateísmo (al cual le agradezco todo menos su funcionalidad para lo inexplicable) sólo nos otorga el permiso del lamento franco y certero.
La muerte (de alguien, la muerte de conceptos es un tema que me elude) nos coloca en un cruce de caminos en donde el diablo o lo erótico nos dejan plantados y la maldita guitarra pesa cada vez mas al hombro. No recuerdo bien en este momento si en tu carta te referías a tu esposa o a tu padre, para el caso es lo mismo pues es la falta lo que importa, o si mencionabas simplemente una ontología cualquiera. Quiero que sepas que que la muerte que a ti te aflije es la muerte a la que yo me refiero, seguramente.
Espero podamos repetir la comilona de la ultima vez en casa de tu alumna.
Con alegria,
H.
Pd: He releído con mayor atencion tu carta. Lamento lo de tu perro.
H. M. Andrade
sábado, 10 de febrero de 2007
: : carta de andrade : : (primera parte)
Lamento no haber respondido con la celeridad que el caso ameritaba a tu última carta, los acontecimientos que pueblan las tapas de los diarios y que seguramnte son de tu conocimiento me lo han impedido. No es que haya sido afectado directamente por ellos pero me han sumido en una especie de ironía vegetativa: ha sido tal el sopor que me produjo cada una de las noticias mundiales que parecen alterar tanto a todo el mundo que no logré detener la escritura compulsiva de negrísimas y extensas elegías (que inmediatamente destruía intentando encontrar una vana poética a mi acto) durante varios dias y sus noches hasta llenar el calendario de cinco semanas ininterrumpidas. Felizmente mi manía ha encontrado un respiro y vuelvo al mundo para poder reordenar mis sencillos quehaceres cotidianos: debo pagar inmediatamente la luz y el gas de mi piso, incorporar a mi cuerpo algún nutriente que complemente el de la comida enlatada y tener sexo urgentemente. Aprovecho la cola en el banco para responderte a tu tan sentida carta.
H. M. Andrade
continuará...
